Comencemos por devolvernos en el tiempo a aquellos cuentos épicos que durante nuestra juventud o tal vez por gusto llegamos a leer.
Si nos centramos en uno de ellos especialmente mencionare el famoso libro “La divina Comedia” libro que cita las grandes aventuras de Dante Alighieri conociendo cada fragmento del extenso y doliente infierno en busca de su gran amor Beatriz. Encontramos en esta maravillosa y enriquecedora historia que en el momento en el que nuestro personaje atraviesa el 8vo círculo se encuentra con aquellos que han pecado por fraude o engaño.
Estando condenadas las almas allí, por mentir, plagiar, suplantar. Aquellos que en vida juraron en vano, que hablaban de lo que no habían comprobado y aquellos que prometieron y nunca cumplieron. Este círculo es llamado el círculo de los fraudulentos. Pero ahora vamos a estudiar más a fondo el porqué lo que pareciere unas simples palabras es interpretado en una obra de suma complejidad y misteriosa enseñanza como uno de los errores mas aplomados.
Podría parecer que nuestras palabras tan solo nos dan el don de comunicarnos unos con otros y poder expresar lo que pensamos, sentimos o simplemente percibimos pero ciertamente el es verbo del hombre el que lo diferencia de las demás creaturas de la Tierra. Aun a pesar de que las demás tienen su propio lenguaje, es el verbo quien da el poder en muchas cosas al hombre, partamos por reconocer que el ser humano es un ser indefenso cuando nace y es esta capacidad de comunicarse que ira desarrollando durante su crecimiento lo que le permitirá sobrevivir y socializar con los de su especie. Pero además de estas funciones básicas también existe un significado místico detrás del don de la palabra, es el vinculo que permite expresar a nuestro corazón y fortalecer nuestra voluntad de una manera ecuánime.
Si nos ponemos a reflexionar sobre lo que hablamos y en este caso especifico sobre las promesas es el compromiso que no solo queda en deseo sino en acción que plasmamos con otro, es nuestro vínculo de honor y firmeza. Cuando rompemos una promesa podemos hacer daño a otros o simplemente afectar de alguna manera a otra persona que esperaba que se cumpliera aquel dicho pacto en el cual se estaba anteponiendo pero principalmente cuando se quebranta dicho acuerdo se está siendo desleal así mismo, fue en aquellas palabras que se plasmo la honestidad y el compromiso de dicho ser. Ciertamente adquirir un compromiso es algo que requiere tener consciencia en el momento, madurez para afrontarlo y total conocimiento de lo que ahora se convierte en un legado del corazón.
Es importante ser sumamente prudente en este caso, las promesas es algo de lo cual hay que ser honorable y cumplirse. Aquellas personas que suelen muchas promesas generalmente no cumplen ninguna, porque solo los que conocen el valor de las palabras comprenden que adquirir una promesa es ser magnánimo con el alma. Recordemos aquel mítica y coloquial frase “ El que fácilmente promete, difícilmente cumple”.
Es una enseñanza valiosa que tal vez debamos reflexionar en nuestras vidas y que el día en que vayamos a prometer algo a determinada persona a nosotros mismos, lo meditemos con el corazón y seamos terriblemente reflexivos. Para luego no tener que romper dichos compromisos lastimando a otros y dejando nuestra altivez por los suelos.
Recordemos queridos lectores que el hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.
Que nuestras palabras sean tan firmes como el diamante.
Sypha